jaume canet

Quién el gozo querría prisionero
la vida alada echa a perder.
Pero quien lo besa a vuelo levantado
vive el amanecer de la eternidad.

William Blake

El verdadero misterio del mundo es el visible, no el invisible.
Oscar Wilde

Jaume Canet (Felanitx 1966) es, posiblemente, un paradigma de la creatividad. Autodidáctico como pocos, este artista mallorquín ha sabido conjugar diversidad de influencias sin caer en la pedantería o la complacencia. Su arte férrico bebe tanto de fuentes telúricas milenarias como del mundo mediterráneo que lo rodea. Hablamos de paisajes, olores y sabores, de la luz y el Sol, de mitos y de pueblos así como de una particular y osada visión de las creencias religiosas.

Este artista, como si de un alquimista de las formas de la natura se tratara, llega a nosotros de la mano de un universo creativo que muy seguro que a nadie deja indiferente. Sus manos transforman un material rígido, inmóvil y tenaz en formas orgánicas que respiran vida propia. No en vano, nos ha dado sirenas enmohecidas, mesas devoradoras, bodegones imposibles, Cristos omnipresentes, pescados fuera el agua, bestiarios poéticos y, ahora, flores que nunca se marchitarán. Al fin, virtud demiurgica, la máxima osadía de todo artista.

Pero esto no es todo. Este ecléctico provocador también nos ha ofrecido una visión muy personal del diseño doméstico. Con un aliento irracional y a ratos agresivo ha diseñado enseres y mobiliarios espeluznantes, despertando el espanto y la sonrisa del espectador. Lámparas y candelabros, sillas y taburetes, barandillas y fruteras se integran en una suerte de entornos arquitectónicos haciendo piruetas entre funcionalidad y estética contemplativa. De una u otra manera, parece que todo el mundo puede interpretar, sentir y, por qué no, utilizar sus piezas. Accesibilidad, y no sólo finalidad comercial, es una de las otras virtudes de este creador que domina con insultante solvencia el juego entre escultura y objeto cotidiano…

Ahora bien, no todo es hedonismo en la obra de Jaume Canet. Caeríamos en una trampa si sólo destacamos el tono vital, lúdico y a menudo frívolo de su creación, y no hablamos de la cadencia de sentimientos y emociones que esta desprende. La ironía empapa la pieza, pero la melancolía y la ternura son el pósito final. Cosa que se hace todavía más patentiza en sus últimas creaciones, donde una mano más serena y madura gobierna formas salidas del hierro y enmarcadas sólo por los aires que las rodea, sin perder, por eso, aquella inocencia y frescura del artista temprano.

Contemplar la obra de Jaume Canet representa, pues, revelar una personal visión del mundo. Hace falta, quizás al fin, descifrar esta gramática del hierro, buscar bajo la superficie y encontrar el sentido. Quién lo haga, pero, lo hará a su propio riesgo. Cómo decía Oscar Wilde es al espectador, y no a la vida, a quien refleja realmente el arte.

Esteve del Campo

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31 restaurant sa canova

viernes 3 de agost de 18 a 02h

del 3 al 15 de agosto
de martes a sabado de 13 a 15.45 horas y de 20 a 22.45 horas
domingos de 13 a 15.45 horas 

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