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37 ca’n calent

La obra de Jorge Cabral es de esa pintura que roza los márgenes, aquella que se rebela contra su propio ser y se niega a quedarse en simple lienzo, sin dejar de ser, por ello, pintura. En toda su obra encontramos un elemento común: la rama, el árbol diseccionado hasta el límite deviniendo en ocasiones una maraña de ramas perfectamente definidas; en otras yuxtapuestas en pequeños fragmentos de madera alineados; otras veces asomando en los márgenes, dejando el centro del cuadro vacío, de pura pintura – acentuando así un cierto aire abstracto latente en toda la obra-, mientras que se asoman en los lados algunas ramas aquí i allá sugiriendo al espectador una continuación del lienzo que él mismo deberá imaginar. No es casual que el artista antes practicara la pintura abstracta, su obra ha sufrido el proceso inverso al de Mondrian, que pasó del árbol a la abstracción. Tal vez sea en la quietud donde comulgan una cosa y otra, aquella paz que se respira en el ocaso visto a través de las ramas quietas de los árboles, perfectamente delimitadas a contraluz, de manera que parecen irreales, casi abstractas. Eso trasmiten algunas obras de Jorge Cabral: aquella calma en que la figuración deviene abstracción, como se manifiesta la naturaleza en los momentos realmente bellos, en los detalles insignificantes, en los vacíos y en los márgenes.

Bel Maria Galmés Burguera

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37 ca’n calent

viernes 3 de agosto de 18.00 a 01.00 horas