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ferran aguiló

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ferran aguiló | escultura

viernes 3 de agosto de 18 a 00 horas

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El arte es una estrategia contra la extrañeza del mundo
Hans Robert JAUSS

La obra de Ferran Aguiló hace que ciertas etiquetas y conceptos artísticos queden vacus, irrisoris. Se podría emparentar con el arte povera por el uso de materiales pobres como la lana o el plástico, o hablar de la modernidad implícita en el uso de materiales “extra-artísticos” que se dio en los años 60 dentro de la línea rupturista con la escultura tradicional, aquella escultura de pedestal, asociada a materiales nobles y a la idea de monumento… Incluso se podría hablar de la ecología implícita en el gesto de reciclaje… Pero todo esto acontecerían palabras vacías de historiador ávido de encasillar y, aun así, poco nos diría de la obra de este artista. 

El hecho que los materiales de sus esculturas sean a menudo objetos encontrados se aleja de aquel gesto irreverente inaugurado por Duchamp y no responde tampoco a una voluntad expresa de reciclar, sino a una necesidad, la de crear. El uso de hierros, cañerías, somieres o lana en la obra de Ferran Aguiló es tan sencillo como que están allá, como la palmera en el corral y las cañas junto al estanque. El arte de Ferran Aguiló simplemente ocurre y rehúye de discursos superfluos. 

En este sentido tampoco se escaece la contraposición figuración – abstracción que se ha querido ver alguna vez en su obra. La figuración respondería supuestamente a una etapa anterior o a algunas obras puntuales, mientras que la abstracción se daría por el predominio del círculo en la obra más reciente. El conjunto de su obra trasciende estos clichés porque en ella todo se mezcla: el grito sale del árbol, el círculo es también uno parasol… La misma idea de cosmos hay en una hoja de palmera que en el aparente vacío del círculo, en una raíz que en la inmensidad del cielo estrellado.

El artista nos invita a mirar el cielo, en la obra que es un somier flanqueado por dos círculos, de los que salen unas delgadas raíces – ¿o son tentáculos de algún animal marino?-. Nada es casual. Es bastante conocida la simbología del círculo en relación con el universo: el tiempo cíclico, la unicidad… la forma perfecta de los griegos. Porque aunque en otras obras se busque el Origen, se intuye que este quizás no existe o no se ajusta a la idea de tiempo que hay en nuestra mente, un origen ligado a unas raíces, a una isla, a un tiempo lineal, a una historia particular.

Dicen que la verdad está en nuestro interior, que es de lana: cálido y blando. “Tocar el centro es hacer diana” –dice el artista- pero se interpone el exterior, la apariencia y la complejidad de las relaciones, la Separación y el Enfrentamiento. ¿Qué camino se tiene que recorrer para encontrar el Origen? Para dentro, que aquello particular contiene lo universal. 

El arte de Ferran Aguiló no es mental, sino que apela a la conciencia. Tal vez es por eso que rehúye la verborrea del crítico. Desde la emoción –el Gozo, el Deseo… – invita a la reflexión, a demorarse: aquel demorarse que, en la experiencia estética, hace que nos conectamos con la eternidad, que nos da una cierta idea del mundo, la que cada cual quiera encontrar. Se dice que la tarea del crítico de arte consiste al retomar el discurso del artista donde este lo ha dejado, yo hoy prefiero tumbarme a mirar el cielo, en silencio. 

Bel Maria Galmés Burguera

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¹En alusión a la obra “Arbre de crits”
²Las palabras en cursiva corresponden a títulos de obras.

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07 dependències conventuals

viernes 3 de agosto de 18 a 00 horas